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CANCÚN, Q. Roo.- El color del agua de la Laguna Negra, el mirador y los tres distintos tonos de azul que se aprecian en el mar que compone el paisaje de Punta Allen, son de los grandes motivos para querer acudir al paraíso donde sólo estás tú y la naturaleza.

Sin cobertura de red de internet ni telefonía, tampoco señal de televisión, y luz eléctrica sólo por poco más de siete horas, los 600 habitantes de Punta Allen dicen ser felices bajo el sencillo modo de su vida diaria.

Llegar a la comunidad Javier Rojo Gómez, nombre original de Punta Allen, es una odisea para muchos, aunque al final reconocen que vale la pena.

Desde Cancún a Punta Allen son casi cuatro horas de viaje, pero a partir de que entra uno al territorio de la Reserva de la Biósfera Sian Ka’an, está ese mundo mágico compuesto por vegetación de selva alta, humedales, sabana, manglares y selva baja.

El camino a partir de que llegas a territorio de la Biósfera es terracería, uno de los pocos impedimentos para que la afluencia de turistas sea mayor en Punta Allen, pero durante el trayecto se observan aves de colores, aunque muy escasas a simple vista, se ven volar de aquí a allá, también se identifica el paso de una bioma a otra, es decir, el cambio de los árboles de selva baja a humedales, por ejemplo.

Al llegar al “Playón”, el espejo de agua en el que puedes ver hasta dos metros de profundidad desde el bote en el que viajas, es el que conduce para llegar al muelle de Punta Allen.

Arribas y pareciera que es un pueblo común, sin embargo al recorrer sus calles notas esa humildad en sus habitantes, también sencillez y calidez al recibir un “buenas tardes, bienvenidos” de cada miembro que sale de sus hogares, pero sobresalen esas ganas de superación que hay en ellos.

Doña Martha, quien lleva más de 20 años en la comunidad, una de las 25 guías certificadas como Guías Especializadas en Turismo de Naturaleza por la Secretaría de Turismo, con orgullo describe lo poco, pero valioso que hay en este sitio, promociona los lugares para comer y los platillos que se preparan con los mariscos frescos recién salidos del mar.

Las “Orquídeas de Sian Ka’an” ofrecen el recorrido por el sendero de plantas curativas, el trayecto en bicicleta y traslado en kayak que dura dos horas para los turistas y es una travesía en la que conoces de cerca las especies que hay en este ecosistema de manglares.

Las “Orquídeas de Sian Ka’an” son apoyadas por la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp) y el programa Compact de Naciones Unidas para diversificar la oferta turística en el lugar y convertirlo en un apoyo familiar y en un importante destino turístico.

Un atardecer en Punta Allen es excepcional, se escucha sólo el sonido del mar y de algunas aves mientras se aprecia cómo se oculta el sol debajo de las aguas.

Es un sitio que forma parte del territorio de la Reserva de la Biósfera Sian Ka’an, la cual fue decretada en 1986 como Área Natural Protegida y en 1987 como Sitio Patrimonio de la Humanidad

Fuente: Sipse.com

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